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El buen turista

Cuatro consejos que seguro que ya pones en práctica

Manual de buenas prácticas para el turista rural o cómo responsabilizarse de la casa rural y el medio que la rodea.

¿Patrimonio de todos? Sí, patrimonio de todos.

Entre todos

SER CONSCIENTES DE LO QUE TENEMOS ENTRE MANOS

En medio de bosques, pastos, campos de cultivo, las casas de turismo rural entroncan con las raíces más profundas de la Cataluña rural. Aquí vivieron y lucharon nuestras familias campesinas desde hace siglos. Hace relativamente poco que ya no están. Los cambios socioeconómicos provocaron su partida. Las casas se habrían caído. El turismo rural fue una solución; así las casas pudieron reconstruirse y nuestro patrimonio cultural se ha mantenido. ¿Podemos hablar de patrimonio cultural al referirnos a ellas? Creemos que sí, si entendemos como cultura el conjunto de los símbolos, valores, normas, modelos de organización, conocimientos, objetos, etc. que constituyen la tradición, el patrimonio, la forma de vida, de una sociedad o de un pueblo.

Desde este punto de vista todavía tiene más sentido pedir responsabilidad a la persona que decide alojarse unos días en estas casas que tienen tanta entidad histórica y que los propietarios, al adaptarlas, han intentado mantener. Así, han conseguido que nuestro patrimonio, en tan grave peligro de extinción, perviva, quién sabe, quizás también a través de los siglos.

A continuación queremos recordar algunas de estas buenas prácticas que, estamos seguros, ya lleváis a cabo en vuestro día a día.

Respeto por el alojamiento, reciclaje y ahorro energético

COMO EN CASA

Trataremos el establecimiento rural y su contenido de la misma manera que querríamos que trataran nuestra casa. Tendremos especial cuidado con los elementos arquitectónicos y objetos históricos y procuraremos que los niños no puedan dañarlos mientras juegan.

Durante la estancia procuraremos reciclar todos los desechos que generamos tirándolos en los contenedores correspondientes. Al llegar preguntaremos al propietario la ubicación de estos contenedores y a la salida no dejaremos ningún desecho en la casa.

Debemos hacer un uso responsable de la energía y por ello procuraremos no dejar las luces de la casa encendidas, utilizaremos solo las que sean necesarias, y las apagaremos antes de ir a dormir. También es muy importante hacer un buen uso de la calefacción. Debemos entender que al ser casas grandes y aisladas, se necesita más tiempo para calentarlas, y que, una vez calientes, debemos intentar conservar la temperatura. Por eso no tendremos el termostato al máximo ni dejaremos ventanas abiertas.

El agua es un bien escaso, y, en algunos lugares rurales, muy difícil de conseguir; por eso debemos procurar no malgastarla haciendo un mal uso de la misma, por ejemplo dejándonos grifos abiertos.

Respeto por los propietarios

COMO DE LA FAMILIA

Seguro que el alojamiento rural que hemos elegido ha sido reformado y dotado de multitud de servicios con nuestro bienestar en mente. Los propietarios han trabajado duramente para modernizar las casas austeras donde vivieron sus antepasados y ofrecérnoslas, orgullosos, para que podamos disfrutar de ellas con todas las comodidades. Así pues, tenemos que tratarlos con el respeto que se merecen y seguir todas sus indicaciones.

Si durante la estancia surge algún problema o necesitamos algo, debemos comunicárselo correctamente al propietario, que hará todo lo posible para solucionarlo y para que tengamos una estancia lo más cómoda posible. Las buenas maneras son una buena herramienta de comunicación y debemos procurar no perderlas.

Las opiniones sobre el alojamiento, tanto personalmente como a través de Internet, son muy útiles pero debemos recordar que estas deben ser objetivas, racionales y con criterio. Debemos comentar siempre tanto las cosas positivas como las negativas, pero con estas últimas hay que tener muy en cuenta que la pasión de un momento no debe hacernos perder la objetividad. Una opinión mal expresada puede tener consecuencias muy duras para el propietario y su establecimiento, debemos ser conscientes de ello. Valorar los puntos positivos animará al propietario a seguir con la empresa y a continuar mejorando día a día.